PÁGINAS DE INTERÉS

20 - TRANSFORMACIÓN DE JESÚS FRENTE A SUS DISCÍPULOS




MENSAJE DOMINGO 26/06/2016
                       
Por el Hno. Gabriel.-

Continuando con la temática “El evangelio bíblico”, abordaremos en esta ocasión un evento muy particular que se registra en tres de los cuatro evangelios (Mateo, Marcos y Lucas) y que tiene como subtitulo impuesto por las sociedades bíblicas “La Transfiguración”, lo cual estudiaremos en esta meditación buscando profundizar en el relato sin perder el contexto a fin de extraer la enseñanza correcta.

Mateo 17
1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;
2 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.
6 Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.
7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.
8 Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.
9 Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.

Introducción y Contexto
Antes de introducirnos en la esencia del relato consideraremos primero donde y cuando pudo haber sucedido este evento y cuáles fueron las circunstancias que le precedieron.
Primeramente identificaremos el lugar de este evento el cual acoplando los datos registrados en Mateo capítulo 16 verso 13 donde se describe que Jesús andaba en la región de Cesarea de Filipo, es muy probable que aquel “monte alto” a donde fueron a orar aquel día y sucedió la trasfiguración del Señor sea el Monte Hermón, situado a poco mas de 20 km de Cesarea de Filipo y que es a su vez el monte más cercano a esta ciudad, además es la montaña más alta de la zona, la cual (como dato adicional) se sabe que tiene una altura de 2800 m.s.n.m.
Respecto del tiempo en el que sucedió este evento no hay muchos datos, no obstante los pocos datos que hay son determinantes para establecer una fecha probable de este suceso, el cual (haciendo una equivalencia con nuestro calendario) nos sitúa en el mes de agosto (Elul) del año 30 dC, a poco más de seis meces antes de la ultima pascua del Señor Jesús en Jerusalén.

Otra cosa que debemos desarrollar antes del evento de la transfiguración es conocer cuál es el contexto de la situación, si notamos, Mateo comienza el relato de este evento (Mt 17:1) mencionando que; “seis días después Jesús tomo a Pedro Santiago y Juan y se los llevo a esta montaña”, sin embargo nuestra primera pregunta es ¿seis días después de qué? Responder esta pregunta nos obliga a leer un par de párrafos anteriores al capítulo 17 y a su vez nos da el contexto de la situación.

Mateo 16
13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.
15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Ya finalizando su ministerio, faltando poco más de seis meses para su muerte en la cruz Jesús les hace esta pregunta a sus discípulos – ¿Quién dicen ustedes que yo soy? y es evidente que después de todo lo que ellos habían visto y presenciado a lado de Jesús (poder en sus palabras y poder de señales y milagros), Pedro sin ninguna duda confeso que Jesús era el Cristo, Jesús era aquel de quien todas las profecías anunciaban la llegada, Jesús era el Mesías esperado, aquel que restauraría el reino de Israel y los liberaría de todo dominio, Pedro se dio cuenta que con ellos estaba nada más y nada menos que el Mesías, “El Libertador”, y esta revelación no fue merito propio sino que le fue revelado del cielo.
Ahora,  una vez que los discípulos confirmaron que Jesús era el Cristo, Jesús empezó a hablarles de su padecimiento hasta la muerte en Jerusalén;  

Mateo 16
21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.
23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
… luego al final
28 De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.

O sea que luego que los discípulos supieron que Jesús definitivamente era el Cristo se resistían a la idea de un Cristo que moriría de forma pública y humillante en una cruz en la ciudad donde debería estar reinando. Aceptaban la exaltación de Jesús como el Cristo pero de ningún modo aceptaban su muerte humillante. Después de haber visto su poder sanador y oído sus enseñanzas, y siéndole confirmado a Pedro por revelación divina que Jesús, su maestro, era el Cristo, es probable que la fe de ellos se haya  fortalecido grandemente, no obstante escuchar que el Cristo moriría en una cruz debilitaba y desmoronaba su fe. Es evidente que ellos tenían un gran conflicto interno, el concepto que ellos tenían de “El Mesías” no contemplaba su muerte, y de repente oír a Jesús hablar de una muerte publica y humillante era algo desconcertante para ellos, no terminaban de entender – ¿al final es o no es el Mesías? ¿Y si es el Mesías por qué habla de morir en una cruz? – a lo que Pedro equivocadamente considero que Jesús necesitaba ser censurado en aquello que decía, no obstante Jesús tubo que reprender a Pedro públicamente tratándolo como satanás mismo. Y lo curioso de este relato es que Jesús concluye diciendo: “hay algunos de los que están aquí conmigo que no morirán sin ver antes al Hijo del Hombre viviendo en su reino”, – ¿y esto que significa? – Lucas escribe (Lc 9:27) Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios. Marcos, en el capítulo 9 verso 1 escribe de esta manera; De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.
He inmediatamente, los tres evangelios (Mateo, Marcos y Lucas), de forma secuencial y sinóptica, como si se hubiesen puesto de acuerdo, posterior a esta declaración de Jesús continúan el relato con el evento de la transfiguración diciendo: seis días después de esta declaración Jesús se fue al monte a orar con tres de sus discípulos…
¿Será que Jesús al decir que algunos de sus discípulos antes de morir verían el reino de Dios se estaba refiriendo a la trasfiguración? Es cien por ciento probable, hay demasiada coincidencia, y aunque existen otras interpretaciones para este pasaje (que se refiere a pentecostés, o se refiere a Juan en el apocalipsis, o se refiere a la resurrección, etc.), lo más apropiado es pensar que se está refiriendo al evento de la transfiguración. Porque hasta aquí estos discípulos habían visto a Jesús como el Maestro y Señor, con poderes y señales extraordinarias, pero no habían visto a Jesús como el Rey de Gloria, como el Majestuoso Dios del antiguo testamento, ninguno de ellos había contemplado la majestad celestial de Jesús, la majestad de su reino y lo pudieron ver solo el día de la trasfiguración, y dieron luego testimonio de ello; 

 2° Pedro 1
16 Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.
17 Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia.
18 Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo

Juan 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Tanto Juan como Pedro, declaran por medio de sus cartas que vieron y conocieron la gloria del Señor Jesús y su reino mucho antes de morir, y dieron testimonio de esta verdad. No existe el el testimonio de otros de los doce discípulos que hablen de este tema, es evidente que aquellos que verían el reino de Dios con poder antes de morir eran ellos (Pedro, Santiago y Juan).
Al principio entendieron por fe que Jesús era el Mesías, luego Jesús se los confirmaría de manera visual, y de esta manera confirmaría que él era el Cristo y a su vez cambiaria muchos conceptos equivocados que ellos tenían de la figura del Mesías:

La Transformación total del Jesús
Mateo 17
1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;
2 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.
6 Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.
7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.
8 Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.
9 Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.
10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?
11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.
12 Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.
13 Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista.

Marcos 9
3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.
6 Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados.
7 Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.
10 Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos.

Lucas 9
29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.
30 Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;
31 quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén.
32 Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él.
33 Y sucedió que apartándose ellos de él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía.
34 Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube.
35 Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.
36 Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto.

Jesús tomo solo a tres de sus discípulos (Pedro, Santiago y Juan) y se fue con ellos al monte Hermón a orar, y lo primero que buscaremos resolver es ¿por qué razón solo se llevo a tres de ellos y no a todos? Primero; Jesús dentro de los doce tenía un circulo privado que estaba compuesto por estos discípulos, pero a su vez esto también tenía que ver con que solo se precisaba de dos o tres testigos para constar toda verdad. Si Jesús iba a manifestar su gloria y su reino celestial con poder  en la tierra solo necesitaba de tres testigos para que dejen constancia de esta verdad, y de hecho estos tres hombres lo vieron y atestiguaron esta verdad, son los únicos de los doce que hablan de la majestad de Cristo.

Mientras Jesús oraba en este monte se transformo totalmente delante de ellos, y aunque al principio estos tres discípulos estaban rendidos de sueños al ver lo que sucedía perdieron todo deseo de dormir. Hemos de aclarar que lo que ellos vieron no fue solo una transformación de su figura, fue una trasformación total de todo su ser (fue una metamorfosis, tal como la palabra griega que se emplea en el texto original), de repente aquel Jesús que ellos conocían como un hombre común cambio su aspecto humano a un ser glorioso que ellos jamás habían contemplado. Quizás al leer este pasaje hemos pasado por alto algunos detalles de lo que verdaderamente aconteció ese día. El rostro de Jesús ya no era el mismo sino que se transformó en una potente luz como el sol a la que ellos no podían contemplar, Jesús retiró el velo de su humanidad y mostro su verdadero aspecto luminoso, sus vestidos resplandecieron de tal manera que ellos jamás habían visto un blanco similar, era una imagen gloriosa y celestial que básicamente no podían apreciar. Y estamos considerando que la imagen que están viendo estos tres discípulos es la misma que luego volvió a ver Juan en el apocalipsis (Ap 1:16 Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza), lo cual es mucho más que una silueta resplandeciente como muchos de imaginan.

Estos hombres están contemplando la gloria de celestial de Jesús, pero no acaba allí, dos personas rodeadas de la gloria de Jesús aparecieron en el lugar, los cuales eran nada más y nada menos que Moisés y Elías juntos hablando con Jesús respecto de su partida que se efectuaría en Jerusalén. La visión es insuperable, quizás era el deseo de todo judío a lo largo de toda la historia, los dos referente más grandes de la historia hebrea están juntos, el gran y poderoso Moisés con quien Dios hablaba cara a cara desde el tabernáculo y por medio de quien se hicieron grandes e insuperables maravillas, junto al poderoso y valiente profeta Elías quien fue alzado en un torbellino al cielo, de repente están juntos en el mismo lugar y ambos junto al Mesías, los tres envueltos de la gloria del Mesías hablando… sin palabras.
Los tres estaban mudos, no sabían que decir, lo único que se le ocurrió a Pedro fue proponer un absurdo de hacer tres chozas de ramas para que estos seres celestiales se quedaran viviendo allí, pero dijo esto porque estaba espantado y no entendía nada y no sabía que decir…

Pero una incógnita a resolver aquí es ¿por qué aparecieron Moisés y Elías? Si bien se entiende que eran unos de los máximos referentes judíos también podrían haber aparecidos otros como Enoc y Noé, o ¿por qué no? Abraham y Ezequiel, o Job y Daniel, o Jeremías y Jacob, o Isaías y David, en fin, pudieron haber aparecidos otros personajes importantes del antiguo testamento, pero ¿Qué significa la presencia de Moisés y Elías?
Primeramente estos dos hombres tienen en común que fueron los únicos que vieron la gloria de Dios, fuera de estos dos hombres a ningún otro Dios se le manifestó en su gloria, aunque jamás ningún hombre vio la cara de Dios (Jn 1:18 1°Jn 4:12) estos dos vieron la espalda de Dios para no morir.

Éxodo 33
18 El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.
20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.
21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;
22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.
23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

Éxodo 34
6 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;
8 Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.

1°Reyes 19
9 Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?
11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.
12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.
13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

Aparte de tener en común estas cosas, Moisés y Elías eran también la representación de la ley y los profetas, al estar ambos juntos a Jesús era una clara figura de que el antiguo pacto había llegado a su fin. Todo lo que a la ley y a los profetas se refería había concluido. Hasta aquí los máximos referentes e iconos de suprema autoridad para el pueblo judío habían sido Moisés y Elías, sin embargo en esta visión Dios demostró que Jesús era superior a Moisés y Elías – a Él oíd –  (He 3:1-6). Pedro tuvo la equivocada idea de querer poner a Moisés y Elías a la altura de Jesús queriendo hacer una enramada para cada uno, sin embargo Dios declaro que al único que debían oír – y esto se refiere a obedecer – era solo a Jesús. Un nuevo pacto se ponía en marcha en donde el único intermediario era Jesús en todos los sentidos; Sumo Sacerdote, Cordero sacrificial, Maestro, Salvador, Pastor, Rey, Camino, Señor, Dios.

Otra cosa importante a destacar en esta incomparable visión es la presencia de una nube gloriosa que se manifestó en el lugar la cual cubrió a Jesús y a Moisés y Elías de la vista de los discípulos, y mientras Pedro hablaba una voz de la nube le dijo; “Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia, a Él oíd”  La presencia de esta nube terminaba de cerrar todo la escena para los discípulos, ellos sabían que en la antigüedad la presencia de Dios en el tabernáculo se manifestaba como una nube gloriosa (Ex 40:34-38), la cual representaba la presencia de Dios (la Shekinah), y ahora esta nube estaba frente a ellos para que no quede ninguna duda, estaban contemplando la gloria celestial de Dios. No obstante un voz de la nube declaro que al único que debían oír de ahí en más era a Jesús, por supuesto que estos tres discípulos entendieron lo que significaba tal orden; Jesús es el Señor, Jesús es Jehová, inmediatamente se postraron, sin embargo algo que es necesario aclarar detrás de esta escena es que la palabra que aquí se traduce “postraron” (pipto=caerse, derrumbarse) es la misma que se emplea en apocalipsis para describir que Juan cayo como muerto delante de la visión. De hecho me atrevo a pensar que no fue ni siquiera un acto propio de ellos el postrarse, sino que cayeron como muertos delante de Jesús y su gloria, y no se pudieron levantar sino hasta que Jesús los toco (Dn 8:18) y les dio la orden de que se levante.

El tema de esta visión
Otro detalle a analizar en este evento es el tema de conversación entre Jesús, Moisés y Elías, dato que solo Lucas se encarga de registrar y que describe que estaban hablando de la partida de Jesús la cual él cumpliría en Jerusalén. ¿Por qué hablaban de esto? ¿Por qué no hablar del reino de Dios en la tierra o de la gloria de Dios? ¿Cuáles podrían ser las razones por la cual estaban hablando de su partida?  Una de las razones de esta conversación tendría que ver con confirmarle tanto a Pedro como también a Santiago y Juan que Jesús era el Mesías y que como Mesías debía morir en Jerusalén, esto aclararía y pondría fin a aquella equivocada idea que tenían los discípulos de un Mesías que no debía morir, luego de esto Pedro ya nunca más se atrevería a reconvenir a Jesús cuando hable de su muerte.
Escuchar a Moisés y Elías hablar de la muerte del Mesías sellaría toda duda en los discípulos, Moisés era el autor de la ley y todo el pentateuco, y Elías el representante de todos los profetas, quien mejor que estos dos hombres para atestiguar de que el Mesías debía morir. Si tuviésemos que buscar los mejores y más creíbles testigos del antiguo testamentos estos sin duda alguna serian Moisés y Elías, de hecho van a aparecer juntos en el libro de apocalipsis como los dos testigos

Desenlace final y Conclusión
Luego de esta maravillosa e increíble visión, Jesús dio un encargo a estos tres discípulos; “que a nadie dijeran nada sino hasta el día de su resurrección” ¿Se lo imaginan? De repente tienen el testimonio insuperable de que Jesús es el Cristo, de que Jesús es Jehová, de que Él es superior a Moisés y Elías, y de que los tres estuvieron juntos hablando y luego la presencia divina de Dios les hablo desde una nube gloriosa, y no pueden decir nada de esto a nadie sino hasta unos cuantos meces después. Vaya desafío, quizás lo único que pensaban hacer los discípulos era ventilar esta visión pero de repente fueron restringidos en este asunto. Esto pudiera deberse primero a que la visión era para ellos, a fin de despejar toda duda del Mesías tal como expusimos anteriormente, y también para que nadie busque a Jesús por esta gloriosa visión sino por su doctrina y obra expiatoria.

Finalmente los discípulos, luego de confirmado de que Jesús era el Cristo, buscaron despejar algunas dudas o incógnitas tales como; ¿si tu eres el Cristo entonces quién era Elías? Y se referían a la ultima profecía de Malaquías la cual anunciaba la venida del profeta Elías como aquel que prepararía a las personas para la venida de Cristo, a lo que Jesús responde que esa profecía ya se había cumplido y que aquel Elías esperado era Juan el Bautista (Mt 11:11-14).
Luego de este evento, pasado uno meses, Santiago y Juan se acercaron a Jesús y le dijeron; “Concédenos que en tu reino nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”, a lo que Jesús responde; esto es algo que está determinado por mi Padre, no obstante les adelanto que si les está concedido padecer como yo voy a padecer” Se acercaron a pedir gloria y exaltación y obtuvieron la seguridad de padecimiento y martirio.

Como cristianos siempre hemos de anhelar estar en la gloria de Dios con él por el resto de nuestra eternidad, y esperamos la glorificación de nuestros cuerpos mortales para ser nueva creación inmortal para morar con Dios, no obstante debemos saber que hasta que esto suceda debemos cargar una cruz en este mundo, a fin de ser humillado juntamente con Cristo para poder ser glorificado juntamente con Él

Romanos 8
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.



La paz del Señor Jesucristo.-

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