PÁGINAS DE INTERÉS

06 - JUSTIFICACIÓN Y RECONCILIACIÓN



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MENSAJE DOMINGO 29/10/2017

Por el Hno. Gabriel. -

Introducción
Continuando con nuestro breve, pero apasionado estudio de la carta a los Romanos, abordaremos en esta ocasión, el contenido doctrinal del capítulo 5, buscando extraer las riquezas de la sabiduría de Dios contenidas en este hermoso libro.

Contexto
La meditación anterior, referida al capítulo 4, impartida por nuestro hermano Santiago, se nos mostraba la “ejemplar fe de Abraham”, pero no se nos hablaba de esta fe como una caso excepcional e irrepetible en la historia de la humanidad, sino como la fe común que todo cristiano debería tener, vale decir, se nos muestra el ejemplo de la fe de Abraham para que también nosotros creamos en Jesús el Cristo con la misma convicción y certeza con la cual Abraham creyó en Dios.

Romanos 4:23 Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, 24 sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro,

Esto nos muestra que el hecho de creer que; “Jesús el Cristo fue muerto por causa de nuestras transgresiones y resucitado por causa de nuestra justificación”, debe necesariamente cambiar el curso de nuestra vida tal como cambio el curso de la vida de Abraham, ese es el objetivo al citar como ejemplo la fe de Abraham, en otras palabras; la verdadera fe cambia la vida de los cristianos.
Por causa de creer, Abraham renuncio a él mismo, a sus fuerzas, a sus virtudes y creyó en Dios aun cuando en términos humanos era imposible que se cumpliese lo que Dios le había prometido, pero de todos modos él creyó en esperanza contra esperanza en aquel que es el Todopoderoso para hacer las cosas mucho más abundantes de lo que son, y esperar en su palabra (la palabra de Dios) como el único terreno firme y seguro… cielo y tierra podrán pasar, pero su palabra no pasará (Mt 24:35), Abraham creyó en la promesa de que sería padre de multitudes, aunque pasado 25 años, cuando era ya de 100 años de edad recién vio cumplida la promesa del nacimiento de su hijo Isaac, de quien vendría la promesa del Cristo por el cual serian benditas todas las naciones, y en el sentido espiritual se cumplió que fue padre de multitudes, aunque no lo vio en el sentido físico mientras estaba en el mundo, pero lo conoció en el Espíritu por medio de Cristo, y a esto se refiere Jesús cuando dice; Abraham, su padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó (Jn 8:56).

Tales palabras de Pablo, eran en cierto modo, un llamado a todo judío (legalistas) a renunciar al intento inútil de buscar la justificación por méritos propios y salvarse por esfuerzo humano, de alguna manera Pablo retrocede a los ancestros, para demostrarles a los judíos, que todos los patriarcas fueron caracterizados por su creer y no por su obrar, la historia de los patriarcas es una historia de fe, el motor de su accionar u obrar fue su fe, y alcanzaron la justicia por medio de la base de creer con fe, en otras palabras; fueron declarados justos por sostenerse creyendo en la palabra de Dios y descansar en ella.

Tratar de alcanzar la salvación por méritos propios es algo imposible para el hombre (Mt 19:25-26), antes, lo único que genera tal accionar es despertar aún más la ira de Dios contra nosotros por causa de la desobediencia. Pero creer con fe en el Dios, que es conocido por llamar las cosas que no son como si fuesen (Ro 4:17); llama a los muertos y les da vida, a los injustos y los justifica, a los pecadores y los santifica, a los miserables y los hace bienaventurados, y cuya palabra es inquebrantable y poderosa, de modo que todo lo que dijo lo cumplirá, y toda la biblia es el precedente de ello… creer en tal Dios es el único camino viable y seguro para todo hombre (Jn 14:6), vale decir, lo único que nos da seguridad de que alcanzaremos la promesa (referido a la salvación resurrección y vida eterna) es exclusivamente nuestra fe y nada más que nuestra fe en Jesús el Cristo (Ro 4:16), fe que debemos sostener y cuidar a lo largo de nuestra vida terrenal 

La fe; el único camino a la justificación
Romanos 5:1 Justificados, por lo tanto, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesús, el Cristo 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Solo por fe, tratar de agradar a Dios por medio de la ley solo ha producido ira (Ro 4:15), porque la ley puso en evidencia el estado corrupto del hombre, o sea, en vez de que el hombre pueda demostrar a Dios que puede caminar en obediencia sujeto a la ley, hizo todo lo contrario, por medio de su obrar magnifico la desobediencia, engrandeció la rebeldía, y por su puesto tal situación lo único que genero fue aumentar la IRA JUSTA de Dios, el furor de Dios sobre los desobedientes.

Ezequiel 5:13 Y se cumplirá mi furor y saciaré en ellos mi enojo, y tomaré satisfacción; y sabrán que yo Jehová he hablado en mi celo, cuando cumpla en ellos mi enojo.

Por más intento que haga el hombre por tratar de agradar a Dios, todas sus obras finalmente son desagradables para Dios, son trapos de inmundicia, algo inservible, tal como lo es un paño menstrual.

Entonces, el único camino para alcanzar el ser declarado justos por Dios es solo por medio de la fe en Cristo Jesús, el cual se encargó de imputarnos (traspasarnos) todos los méritos de su vida obediente y sin pecado, y cargar sobre sus lomos toda nuestra vida desobediente clavándola en la cruz, de este modo, por medio de sus méritos, fuimos justificándonos delante del Juez para que tengamos paz, a fin de que aquella mirada de furor y enojo de Dios hacia nosotros sea disipada, porque ya no nos ve a nosotros los desobedientes sino a su propio hijo obediente y sin pecado insertado en nosotros, ya no es una cuestión del Juez mirando al transgresor, sino de Padre complaciéndose en su propio hijo, de eso se trata la reconciliación. Por ejemplo; cuando un juez ha ordenado la captura de un ladrón u homicida, la policía va en busca de este con armas de fuego para reducirlo, y cuando lo interceptan, lo primero que hacen es apuntarles con sus armas dispuestos a dispararles a fin de que se rinda, y por más que el malhechor se entregue totalmente desarmado y con las manos en alto y diciendo que nunca más le hará daño a nadie, de todos modos, la policía sigue apuntándolo con sus armas y todo el peso de la ley caerá sobre él y será condenado, o sea que, por más que él haya decidido ya no cometer ningún delito de todos modos no habrá paz entre él y el juez… del mismo modo sucede con cada persona que se acerca a Dios diciéndole que ya no va a pecar más sino que será una buena persona, pero de todos modos no habrá paz con Dios, sino que la ira del Juez aun estará sobre él y todos sus ángeles apuntándolos con saetas esperando la orden para matarlo… sin embargo, por medio de Cristo, no solo logramos que las armas de su justicia ya no nos apunten más, sino que el mismo Juez se acerca a nosotros para abrazarnos, eso es reconciliación y paz para con Dios, pero a costa de haber disparado toda su justicia contra su propio hijo Cristo en la cruz.

Nuestro único terreno firme es la justificación por medio de la sangre de Cristo, pararnos en ese terreno es lo más seguro para todo hombre, a eso se refiere la palabra “firme” en el verso 2, a que su justificación por gracia es inalterable, y no se trata de una posición precaria y provisoria de justificación delante del Juez, sino que nos da entrada a vivir y permanecer en esa bondad inmerecida, aguardando la esperanza de ser trasformados a su gloria, recuperando por medio de Cristo todo aquello que perdimos por causa del pecado, dicho de otro modo, nuestra reconciliación con Dios es la inversión de lo que expresa Romanos 3:23, que habiendo estado destituidos de la gloria de Dios al principio, recuperamos esta posición por medio de la obra de Cristo a nuestro favor.

Nuestro constante gloriamos por la esperanza de ser restituidos a la Gloria de Dios
3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia 4 y la paciencia, prueba y la prueba, esperanza 5 y la esperanza no avergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Nuestro gloriarnos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios y habitar nuevamente con Él es algo constante en la vida cristiana, en todo tiempo, no se trata de un gozo momentáneo que aparece y desaparece de acuerdo a las circunstancias, sino que la verdadera fe nos lleva a gloriarnos en la esperanza en Dios, en tiempos de paz y también en tiempo de aflicción en medio de las tribulaciones, acá no se nos dice que debemos gozamos que nos vengan tribulaciones, sino que en medio de las tribulaciones igual mantenemos firme nuestro gloriarnos de lo que nos espera con Cristo. Vale decir, nuestro gloriarnos en Cristo, no fluctúa (no cambia, no varía) con las aflicciones, sino que soporta las aflicciones, y de ese modo nos hace más paciente, perfecciona nuestro carácter, y nos hace cristianos aprobados para con Dios, a esto se refiere el texto cuando dice que “la paciencia produce prueba”, se refiere a que genera un carácter aprobado, lo que a su vez afirma aún más nuestra esperanza de alcanzar aquello que esperamos, y tal esperanza es sin incertidumbres, no es una vana esperanza, sino que es segura, es una esperanza viva que jamás nos va a ridiculizar o avergonzar como algo que esperamos y que finalmente Dios no cumple, respecto de esta esperanza Pablo escribe en la carta a los efesios: Efesios 1:18 alumbrando los ojos de su [de ustedes] entendimiento, para que sepan cuál es la esperanza a que él les ha llamado [reclutado], y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,

Dios no va a falla su promesa, Abraham espero y se sostuvo como viendo lo invisible, del mismo modo nuestra esperanza es también igual de segura, y opera mediante la fe, esta insertada en nuestro corazón, sembrada allí, y la garantía de tal esperanza es el amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo; Amor incondicional e invariable, nos amó cuando éramos aún rebeldes, él no espero encontrar en nosotros un momento de tregua para amarnos y hacer las paces, sino que nos amó cuando más lo desechábamos, y si nos amó de tal manera cuando aún éramos rebeldes, ¿Cómo no nos va a conceder lo que prometió ahora que estamos reconciliados por la sangre de su Hijo Cristo? (Ro 8:29-30, Fil 3:20-21) Su amor derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado, es la garantía que hace segura nuestra esperanza (Ef 1:13-14).

Romanos 8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas TM [gratuitamente]?

El amor de Dios vino a nosotros cuando éramos sus enemigos, hombres y mujeres débiles incapaces de agradar a Dios por sí mismos, y si tenemos la certidumbre y convicción de que hemos sido justificados por medio de los méritos de Cristo cuando aún éramos pecadores, entonces, estado ya justificados ¿no nos preservara para su gloria ahora que le pertenecemos? ¡SI! que no nos quepa la menor duda de que seremos glorificados con Él, porque Cristo, no solo fue entregado para justificarnos, sino también para reconciliarnos, a fin de que recobremos todo aquello que por causa del pecado habíamos perdido.

El Indescriptible amor de Cristo
6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles (incapaces, enfermos), a su tiempo murió por los impíos [irreverentes, (sin piedad), sacrílegos]. 7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo, con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Puesto que mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvados de la ira [furia]. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvados por su vida.

Estos versículos nos dan una breve descripción del valor inmenso del amor de Cristo por cada uno de nosotros, el cual se despojó de su vida (Jn 10:18) para morir en nuestro lugar como un sustituto, y es un acto sublime y sin precedentes, nadie jamás se atrevería a hacer algo similar, las personas valoran tanto sus propias vidas que de ningún modo pensaría en desperdiciarla o entregarla para que otra persona viva, podrían suceder el caso extraordinario que alguien se ofrezca a morir por otro, siempre y cuando éste sea alguien bueno y justo que merezca vivir, pero nadie osaría morir por un impío, por un asesino, violador, o ladrón, más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores Cristo murió en cuenta nuestra… que profundas y maravillosas son estas palabras, todo lenguaje carece de valor para enaltecer tal acción departe de Cristo.

Romanos 8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Y al morir en nuestro lugar nos libró de forma total y absoluta de la condenación e Ira de Dios, vale decir que su justificación no es parcial ni temporal, hemos sino librado totalmente de la Ira Dios destinada para los impíos, toda fue absorbida por Cristo en la cruz, sin dejar que ninguna gota de ella nos salpique, por tanto, su obra expiatoria es total y suficiente para justificarnos, lo que implica que el valor de su sangre es precioso, invaluable, único, y es único terreno en el cual debemos acercarnos a Dios cada día.

1°Tesalonisenses 1:10 y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

Dios compro nuestra reconciliación al precio tan alto de la sangre de su propio Hijo, y su muerte obro para nuestra justificación, pero no acaba allí; si su muerte fue poderosa para obrar nuestra justificación ¡cuanto más poder no tendrá su vida resucitada para adentrarnos de forma segura a la gloria de Dios y hacernos permanecer eternamente con Él!

Nuestro gloriamos por la reconciliación por medio de Cristo
11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesús, el Cristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

Si hemos prestado atención, la expresión; “Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en…”, es la misma con la que empieza el versículo 3, lo que nos lleva a pensar que el capítulo 5 podrían estar dividido en dos partes que nos muestra de forma directa la doble jactancia o gloriarse que debe experimentar todo cristiano por causa de la justificación por la fe; la primera parte, que va desde el verso 2 al 10, nos muestra el gloriarnos (gozarse, ufanarse, jactarse) por la esperanza certera de ser restituido legalmente a la gloria de Dios de la que fuimos destituido por causa del pecado, y hasta el verso 10 se nos describe el amor de Dios por medio de la obra expiatoria de Cristo, como el método que Dios uso para justificarnos legalmente. Y en la segunda parte, desde el verso 11 al 21; se nos muerta el gloriarnos (gozarse, ufanarse, jactarse) por la reconciliación (paz, posición permanente) que hemos recibido para con Dios por medio de la obra expiatoria de Cristo. O sea, que no solo tenemos justificación como una posición legal delante del Juez, sino que estamos reconciliados con el Padre, para heredar su reino y vida eterna como sus hijos legítimos, y hasta el verso 21, se nos describe como opero la gracia y el don de Cristo como el método de reconciliación, sacándonos de la condenación de muerte que trajo el pecado universal de Adán y adentrarnos a la vida eterna traída por medio de la gracia y justificación de Cristo.

Vale decir que, la justificación le proporciona a todo cristiano una doble jactancia; por un lado, la esperanza de ser restituidos legalmente a la gloria de Dios y por otro lado la reconciliación eterna con el Padre por medio de Jesús el Cristo, y esta es la explicación que Pablo aborda desde el verso 12 al 21:

12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 13 Puesto que antes de la ley, había pecado en el mundo pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. 14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.

A fin de explicar cómo fue el proceso de reconciliación entre Dios y los hombres, Pablo va a empezar desde la raíz del problema, y es explicar cómo llegamos a nuestra destitución (separación) de la gloria de Dios (Ro 3:23), y fue por causa del pecado de Adán, pero no hablamos del pecado de Adán como un pecado en particular o como el origen del pecado, sino como la introducción (la puerta) de aquella naturaleza inherente a la injusticia que entro al género humano a partir de esta desobediencia, naturaleza pecaminosa que paso de forma genética a toda la humanidad. Con Adán y Eva pecadores, toda la humanidad que estaba en sus lomos fue contaminada del pecado.

No somos constituidos pecadores por pecar, sino que pecamos porque está en nuestra naturaleza hacerlo, no lo hemos elegido, nacemos con esto, es como el apellido, nadie lo elige de una lista de apellidos, se nace con el apellido que nos tocó, y hagamos lo que hagamos siempre vamos a conservar nuestro apellido; por ejemplo; si mi apellido es Montaño, es porque mi papá es Montaño, y mi abuelo es Montaño, y así para arriba todos han sido Montaño, ahora, si me comporto como Montaño voy a seguir siendo Montaño, y si no me comporto como Montaño voy a seguir siendo Montaño igual, lo mismo pasa con nuestra naturaleza pecadora, hagamos lo que hagamos vamos a seguir siendo pecadores de una u otra manera.

Ahora, la paga del pecado es la muerte, y a través del pecado de Adán la muerte fue introducida a toda la posteridad, y aunque Adán no fue sometido a una muerte inmediata por su pecado, de todos modos, en un sentido espiritual murió inmediatamente al quedar destituido de la gloria de Dios, no obstante, la muerte física se manifestó varios años después, sin contar que aún queda una muerte que tiene que ver no solo con lo físico y apartado de Dios, sino con un tormento eterno en el lago de fuego.

Una aclaración necesaria para Pablo aquí es respecto de la acusación sin ley; si bien es cierto que la acusación de pecado radica en una cuestión legal, en donde se considera pecador a aquel que ha infringido una ley específica, ¿Cómo llegaron los hombres a ser constituido pecadores antes de Moisés, si la ley aún no había sido prescripta? Por su naturaleza pecaminosa, la introducción de la ley proporciono la base legal de acusación, pero que haya sido adentrada antes o después no hace la diferencia, porque los hombres eran pecadores con ley o sin ley, de una u otra manera eran pecadores, y por lo tanto la muerte actuó de forma universal para todos.
Aunque, no todos pecaron a la manera de Adán, y esto se refiere a que la trasgresión de Adán fue un acto de rebelión muy encumbrado, porque a diferencia nuestra que nacemos bajo una naturaleza pecadora, Adán en principio no la tuvo, sino que fue creado sin pecado y a partir de esa condición tuvo la infeliz idea de desobedecer a Dios, su transgresión fue un acto de rebeldía sin precedente.

Ahora Adán, en su estado pecaminoso, era el primer prototipo de hombre introducido en la creación de donde nacerían todos los hombres que finalmente poblarían el mundo, el problema con tal prototipo es que solo generó una raza de muerte, sin embargo, por medio de Cristo es introducido en la creación un segundo prototipo de hombre, de cual nacerían, por medio de la fe, todos los hombres que finalmente heredarían la vida.

1°Corintios 15:47 El primer hombre es de la tierra, terrenal el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

Los dos tipos de hombres introducidos en la creación: Adán y Cristo
15 Pero el don no fue como la transgresión porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesús, el Cristo. 16 Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.

A partir de la introducción de estos dos prototipos de hombre; Adán y Cristo, se muestran el contraste entre el acto condenatorio de Adán y el acto redentor de Cristo, el pecado de Adán abundo en los hombres para muerte, pero el don de la justificación por gracia mediante Cristo fue mucho más abundante para anular la condenación que introdujo Adán. El pecado de Adán trajo condenación a todos, un solo pecado sirvió para confinar a todos a una condenación justa, porque todos al final eran pecadores, pero, por causa del pecado de todos, Dios manifestó su gracia y su don por medio de Cristo.

17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesús, el Cristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. 18 Así que, como por la transgresión de uno «vino la condenación» a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno «vino a todos» los hombres la justificación de vida. 19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

El pecado de Adán trajo mortandad universal, todo lo contrario a lo que satanás le había prometido, pero, el sacrificio de Cristo trajo salvación a todos los que creen en Él mediante la fe. La desobediencia de Adán nos confinó a todos haciéndonos nacer genéticamente pecadores para muerte, pero la vida justa y obediente de Cristo nos concedió la gracia de la justificación por fe para confinarnos a la vida eterna.

1°Corintios 15:21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. 22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

Dos cabezas paternas son presentadas en este pasaje; los que están en Adán, los cuales heredaron la desobediencia de forma genética, y por otro lado, los que están en Cristo, los cuales heredan su justicia y vida eterna. Es un hecho que todos estamos primeramente en Adán, pero no todos están en Cristo, sino solo los que creen en Él por medio de la fe.

20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia 21 para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesús, el Cristo, Señor nuestro.

El propósito de la introducción de la ley fue en algún punto el instrumento legal o la base legal para señalar el pecado del hombre y condenarlo, y puso en evidencia cuan corrompido estaba el hombre en su naturaleza pecaminosa, de alguna manera la ley fue el termómetro que marco cuan enfermo e infectado estaba el hombre con el pecado, y cuando se evidencio que el hombre es pecador en sobremanera, entonces Dios introdujo la medicina de forma abundante para revertir el estado de los hombres por medio de la gracia de Dios en la expiación de Cristo.

Gálatas 3:19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador 20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. 21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. 22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.

Por medio Adán fuimos confinados a la muerte universal, pero Dios extendió su gracia para que los que creen en Cristo corran a la vida, de este modo no habrá objeciones en el Juicio de Dios. Al final el conflicto no será “¡porque se me imputo el pecado de Adán!”, sino que, habiendo provisión de parte de Dios para ser salvos de aquella naturaleza pecadora heredada por medio de Adán, el juicio será; “¡porque no corrieron a la gracia de Dios!”.

Conclusión
Todo este contraste entre la transgresión de Adán y la gracia de Cristo, nos trasmite una verdad absoluta la cual es gratificante para todo cristiano, y es que si bien la transgresión de un hombre adentro el pecado a la humanidad, y la muerte estableció su reino sobre todos los mortales, la gracia de Cristo destruyó el imperio de la muerte (He 2:14), e introdujo su reino de Vida Eterna, pero nuestra jactancia o gloria en Cristo es que su reino es indestructible (He 7:16), la Vida venció a la muerte, y esta victoria es un acto irreversible, lo cual significa que, confinados a su reino tenemos la plena satisfacción de que nadie nos arrebatará de Él, tenemos vida y la tenemos en abundancia (Jn 10:10), podemos descansar en su gracia, y alabarlo con himnos y canticos de alabanza como resultado de nuestra gratitud.


La paz del Señor Jesús el Cristo. –

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