PÁGINAS DE INTERÉS

25 - NUEVO PACTO - SUBLIME GRACIA DIVINA




MENSAJE DOMINGO 14/08/2016

Por el Hno. Gabriel.-

Continuando con la temática “Evangelio Bíblico” abordando el ministerio del Señor Jesús a lo largo de los cuatro evangelios y habiéndonos adentrados ya en los últimos días antes de su muerte en la cruz, desarrollaremos en esta ocasión un tema que es tan sublime y maravilloso para todo cristiano que hasta tengo miedo de opacarlo con mis palabras; Hablaremos de lo que he titulado “Nuevo Pacto – Sublime Gracia Divina”.

Juan 1
14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
15 Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
16 Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia
17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Introducción
Desde el principio de la Creación vemos a Dios probar la obediencia del hombre (Gn 2:16; Sal 66:9-12; Pr 17:3), prueba que el hombre no superó (Sal 53:3; Ro 3:9-12, 3:23) y que por ende fue sujetado al poder de la muerte y sujeto a maldición (Gn 3:17-19). No obstante, a pesar de la rebelión y desobediencia del hombre Dios no abandono su creación sino se propuso salvarla de tan horrenda condición. Para ello dio a conocer un plan perfecto que consistía en capacitar al hombre con las instrucciones necesarias para que este pueda abandonar el pecado, caminar en santidad, reconciliarse con Dios y obtener la vida eterna. Dicho de otro modo era la oportunidad que tenía el hombre de demostrarle a Dios que podía obedecerle fielmente y justificarse para con Él por medio de buenas obras. A esta primera fase de salvación se la denomino primer pacto o antiguo pacto.
Sin embargo, a pesar de que el hombre fue instruido por Dios para ser librado del pecado y del poder de la muerte éste al final no pudo lograrlo. Con esta primera fase del plan quedaba demostrado que el hombre por sí mismo no tenía capacidad de obedecer a Dios por mas preparación e instrucción que recibiera, antes lo único que logro fue agravar su situación delante de Dios porque ahora evidenciaba ser un terrible enemigo de Dios rebelde a todo designio de Él, por tanto lo único que le esperaba era su condenación eterna. Toda la humanidad estaba envuelta en un serio y verdadero problema legal delante de Dios el Juez Justo, un problema irreversible para el hombre. Toda la humanidad va camino a condenación y castigo eterno.

El estado corrupto del hombre
Romanos 3
9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado.
10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.  
12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
13 Sepulcro abierto es su garganta; Con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
14 Su boca está llena de maldición y de amargura.
15 Sus pies se apresuran para derramar sangre;  
16 Quebranto y desventura hay en sus caminos;  
17 Y no conocieron camino de paz.
18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.
19 Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;
20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

El primer pacto, al margen que tenía la intensión de salvar al hombre y rescatarlo del poder de la muerte capacitándolo con la instrucción de Dios para que por su propio esfuerzo alcanzara la santidad, resulto en su perjuicio, y quedo demostrado que el hombre jamás alcanzaría la salvación por medios propios. Porque por más instrucción que recibía para hacer el bien de todos modos no tenía la capacidad de obedecer a Dios. La rebelión estaba insertada en su corazón, su naturaleza era mala, y al margen que se le había revelado lo que era bueno y lo que era malo siempre elegía hacer lo malo, era como un carancho (ave carroñera) a la que se le intentaba dar de comer alpiste pero era inútil porque al final siempre corría hacia la carroña, hacia lo inmundo, hacia lo podrido y se alimentaba con ello, se saciaba de de esa basura, de la misma manera el hombre por mas que se le enseñaba lo bueno siempre corría hacia el pecado, se alimentaba de pecado y saciaba todos sus deseos carnales.
El problema no solo era que el hombre era desobediente a la ley de Dios, sino que además amaba el pecado, estaba totalmente corrompido desde la cabeza hasta los pies por causa del pecado, estaba muerto en delitos y pecados. No había en él ni el más mínimo vestigio de santidad, porque el deseo continuo de su corazón era solamente el mal.

El primer pacto, en virtud de sus catastróficos resultados dejaba demostrado que el hombre no podría jamás salvarse por sí mismo, sino dependía de un Salvador, alguien que no fuera engendrado de voluntad de varón, alguien que no sea descendiente de Adán, que no pertenezca a este linaje de hombres pecadores sino de otra simiente, un hombre nuevo que pueda interceder por los hombres y reconciliarnos con Dios

Anuncio de un nuevo pacto
Seiscientos años antes de que el primer pacto caduque Dios anuncia por medio del profeta Jeremías a introducción de un nuevo pacto, un pacto totalmente diferente al primero ya que este insertaría en el hombre caído el antídoto espiritual para revertir su trágica condición.

Jeremías 31
31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

Para los hombres piadosos que se desesperaban por alcanzar a Dios, este anuncio de nuevo pacto fue un inmenso motivo de alegría y gozo, aun para los mismos profetas. Pedro escribe en su carta (1°Pe 1:10-12) que los profetas que anunciaron de la gracia de Dios investigaron y diligentemente  indagaron cuando sería el tiempo de la institución de este nuevo pacto y quienes serían favorecidos con éste, a lo que la respuesta divina declara que no para ellos sino para nosotros administraban estas cosas, cosas tan sublimes y grandiosas en la cual anhelan mirar los ángeles.

El nuevo Pacto
Pero ¿Cómo haría Dios el Juez Justo para pasar por alto la maldad de todos los hombres y seguir manteniendo su cualidad de Justo? Porque lógico es que un Juez Justo haga justicia condenando al malo aplicando sobre él todo el peso de la ley. No obstante Dios anuncia que perdonaría la maldad de todos los hombres y a su vez mantendría su cualidad de Justo. Como también otro texto dice; “perdonare la maldad y la rebelión de los hombres aunque de ninguna manera tendré por inocente al culpable” (Nr 14:18).
La solución consistía en que la justicia aplicaría todo el peso de la ley pero sobre un sustituto que nos reemplazaría en nuestra sentencia, un hombre que sería castigado en nuestra cuenta.

Isaías 53
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Bajo el perfecto mecanismo de imputar las culpas (atribuir a otro la responsabilidad) fuimos redimidos de la condenación eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro sustituto en la cruz, de esta manera la justicia se satisfizo aplicando todo el peso de la ley y nuestra condena sobre Cristo, sufriendo Él en nuestro lugar, para que de esta manera nuestras culpas sean borradas en el Tribunal Celestial y seamos reconciliados para con el Dios Santo a fin de vivir para Él por la gracia de Cristo

Romanos 5
8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

Todo lo que el hombre jamás pudo lograr por esfuerzo propio fue logrado por otro hombre, Jesucristo, quien descendió del cielo. Un hombre fiel y obediente en el cual estaba encerrado el poder de la vida eterna. Y aunque nunca mereció la muerte, a su tiempo se presento delante del Juez Justo para interceder por nosotros, y ofrecerse a sí mismo en rescate por muchos, entrego su vida eterna para sufrir nuestra condena y derramar su preciosa sangre como un cordero sin macha para expiar para siempre nuestro pecado delante de Dios (He 9:24-28). Por su propio merito se hizo autor de un nuevo pacto mucho más perfecto y eficaz que el anterior a fin de justificar a los hombres por medio de la fe en su sangre. De manera que a partir de ese momento todos los que creen en Él son hechos participes de esta Sublime Gracia Divina, todos los que creen en Él son declarados justos y borradas las culpas, todos los que creen en Él son librados del pecado y del poder de la muerte, todos los que creen en Él son coherederos suyo y recibirán la vida eterna, todos los que creen en Él han pasado de muerte a vida.

Romanos 3
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.
28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
29 ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles.
30  Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.

Tito 3
3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.
4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

La elección incondicional de Dios
El nuevo pacto es perfecto, eficaz, se obtiene lo que el primer pacto no pudo lograr, sin embargo una interrogante a resolver es ¿Por qué razón los hombres no creen en Dios para gozar de una reconciliación con Dios y posterior vida eterna? ¿Qué es lo que falla? Se suponía que antes los hombres no se salvaban porque no podían obedecer a Dios por mas esfuerzo que hicieran, pero ahora que nuestra condena fue puesta sobre los lomos de Cristo a fin de ser librados de tal condenación ¿por qué razón las personas no están viviendo hacia Él desesperadamente?
A pesar de que la sangre de Cristo satisfizo completamente la ira del Juez Justo por lo pecadores, de todos modos no todos serán justificados por medio de Él sino tan solo aquellos para los cuales Cristo murió.
Esto significa que así como el antiguo pacto involucraba a un grupo determinado de personas que serían beneficiados con dicho pacto, de la misma manera el nuevo pacto involucra a un número determinado de personas que serán favorecidas con sus beneficios. Por supuesto nosotros no sabemos cuántos son ni tampoco quienes son o serán. No obstante vemos que existe una elección de Dios hecha sobre un cierto número de personas que el mismo escogió para que sean salvados de tan horrenda condenación

Efesios 1
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,
7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,
9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,
10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,
12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.
13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

Una de las razones por la cual he titulado a este mensaje “Sublime Gracia Divina” es por la elección incondicional que Dios hizo sobre nuestras vidas para que creamos en Él y alcancemos la salvación, porque ninguno de nosotros merecíamos ser salvados por Cristo, ninguno de nosotros éramos digno de la sangre del Cordero de Dios, no había ninguna clase de aptitud extraordinaria en nosotros para ser elegidos entre los elegidos, sin embargo nos eligió según el puro afecto de su voluntad para la alabanza de la gloria de su gracia que derramo sobre la tierra. Fue una elección incondicional, Él lo decidió soberanamente por amor.
Tales declaraciones pueden parecen un poco duras y arbitrarias. Decir que Dios envió a su Hijo para salvar solo a unos cuantos que Él eligió incondicionalmente puede parecer algo injusto para los que no son elegidos, sin embargo no debemos olvidar que todos los hombres están corriendo hacia el mal, ninguno busca naturalmente a Dios, por lo tanto ninguno tiene derecho a reclamarle absolutamente nada a Dios, porque esto no se trata de que todos los hombres están amontonados en la puerta del reino de Dios tratando de entrar y sale Dios y dice; tu si, tu no, tu si, tu no… NOO, el problema es que ninguno quiere entrar al reino de Dios por voluntad propia, todos quieren seguir en el reino de las tinieblas, todos aman su carroña, nadie quiere abandonar el pecado, hasta que Cristo incondicionalmente y según el puro afecto de su voluntad cambio el corazón de unos cuantos para que abandonen las tinieblas y vengan hacia la luz.
O sea que Dios elige tratar a algunos con misericordia y a otros con justicia ¡Gloria a Dios por su gracia derramada sobre mi vida!!

Romanos 9
13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.
14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.
15 Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.
16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia

La misericordia no se gana ni se demanda, Dios la otorga por gracia. Cristo murió para salvar por pura gracia y misericordia a todos los escogidos por Dios desde antes de la fundación del mundo.

2° Timoteo 1
9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,
10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,

Efesios 2
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

La redención
Por medio de este nuevo pacto, Jesús se propuso salvar a su iglesia, salvar a todos aquellos ordenados para vida eterna (Hch 13:48), todos los que luego creerían en Él y serían justificados por fe y no por obras. Hombres y mujeres muertos en delitos y pecados pero vivificados por el poder de su Espíritu Santo introducido en nosotros para regenerarnos de nuestra corrupta condición y no vivir ya mas según el pecado sino en la santidad del Espíritu (Ef 5:25-27).
Dicho de otro modo el Buen Pastor dio su vida solo por su rebaño, por aquellas ovejas que oyen su voz y le siguen (Jn 10:1-30), pero aquellos que no le siguen no son parte de su rebaño, sino son parte del hato de cerdos apacentados por Satanás, porque todo aquel que oye la voz de Cristo le sigue y viene a Él y nadie lo puede arrebatar de su mano.

Llamamiento eficaz
Esta es la razón por la cual algunos creen y otros no. El hombre de por sí solo no tiene capacidad de escoger a Dios, no existe tal cosa como el libre albedrio. La única razón porque que cada uno de nosotros seguimos a Jesús es porque el Padre nos escogió en Él. Ninguno puedo ir a Jesús si el Padre no le envía a Él, son las palabras de Jesús en Juan 6:44, fuimos diseñados para seguirle a Jesús, y ser redimidos del poder de la muerte por medio de Él.

Perseverancia de los santos
Ahora es necesario aclarar que el hecho de que hayamos sido elegidos para vida eterna no nos da derecho a vivir de acuerdo a nuestros deleites. Hay una doctrina muy perversa introducida en algunas iglesias que se denomina la doctrina de la elección, que enseña que un hombre escogido es salvo y nadie podrá cambiar ese destino de salvación, y aunque la expresión es correcta estos la han mal usado para vivir de acuerdo a sus decisiones dándose ciertas libertades aduciendo; “con tal ya soy salvo y nadie cambiara eso, salvo siempre salvo”. ¡Cuidado! El hecho de que un cristiano entienda que no sigue a Cristo por su propia capacidad de elección sino por la elección divina de Dios en Él no implica que podremos burlarnos de Dios y desafiarlo considerándonos salvos para hacer lo que queramos, estoy seguro que los que pensaron así ahora mismo están sin Cristo en el infierno. Alcanzar el conocimiento de que Cristo predestino a sus hijos para que alcanzasen salvación no salva, lo que nos asegura la certeza de nuestra salvación es la perseverancia en la fe del Señor Jesucristo, a fin de que ya no vivamos por nosotros mismos sino por Él y para Él.

1°Pedro 1
5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
Mientras continuemos en este polvoriento mundo vamos a estar rodeados de debilidad, no obstante los hijos de Dios serán preservados de la maldad, no serán vencidos ya por el pecado, no obedecerán a malas costumbres, sino serán perfeccionados en la santidad de Dios

Filipenses 1
6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

Es un hecho que nuestra trasformación y regeneración es proceso, pero debemos tener confianza de que Dios nos va a preservar de toda caída.
Jesús como el buen pastor protege a sus ovejas, el no huye frente al peligro, no las abandona frente a las asechanzas del adversario, sino nos toma de la mano y no nos aparta de Él y nadie nos va a arrebatar de su mano. Su trabajo es presentarnos santo y sin mancha delante de Él mismo

Romanos 8
31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Judas
24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría,
25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

La paz del Señor Jesucristo.-


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