PÁGINAS DE INTERÉS

¿HIJO DE FARAÓN O HIJO DE DIOS?


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MENSAJE DOMINGO 18/06/2017

Por el Hno. Gabriel. -

Introducción y Contexto
Algunas circunstancias en la semana me llevaron a cambiar el mensaje para el día de hoy, y por esta razón hoy no vamos a continuar con la temática de la Segunda Carta a los Corintios, sino abordar un mensaje que ya fue expuesto con anterioridad pero que de alguna manera considero necesario recordarlo de tiempo en tiempo (Fil 3:1, 2°Pe 1:12), y se trata de cuanto anhelo verdaderamente a Cristo.

Salmo 63:1 Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, 2 Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.

Salmo 84:1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! 2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

Isaías 26:9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte

Salmo 73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

Estos pasajes de alguna manera nos describen como era el corazón de aquellos hombres y mujeres que verdaderamente anhelaban a Dios, lo deseaban con todo su ser de tal forma que todo aquí en la tierra perdía valor frente a sus ojos porque su único tesoro era conocer al Dios vivo.
Hasta podríamos decir que sus vidas consistían en una constante búsqueda de Dios, por las mañanas, durante el día, por las noches, en las madrugadas, su corazón y su mente solo estaban centradas en Dios, y no había otra cosa para ellos que cautive su pensamiento sino los testimonios de Dios, su ley y sus estatutos, y no había para ellos distracción aquí en la tierra porque estaban anhelando a Dios.

Salmo 119:97 ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

Salmo 139:17 ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos! 18 Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.

Una vida invertida en Dios
Vivieron sus vidas de forma extraordinaria (fuera de lo común) porque no anhelaban el mundo y toda su vanidad, sino anhelaban lo que no se ve, lo invisible, lo prometido, y abandonaron este mundo dejando una marca, hoy son considerado para nosotros (la iglesia) de alguna manera héroes de la fe, ejemplos dignos de imitar en valentía, perseverancia, integridad, amor, sabiduría, pero hemos de saber que no alcanzaron tal virtud invirtiendo solo un par de horas a la semana para Dios, sino toda su vida se la rindieron a Dios, dicho de otro modo, ser personajes bíblicos virtuosos les represento invertir toda su vida en Dios.

Cuantos cristianos hoy desean ser como estos personajes bíblicos, pero sin siquiera invertir ni un céntimo de sus vidas en Cristo, quieren la ganancia y el reconocimiento, pero sin vivir para Cristo. Cuantos hay que ya abandonaron este mundo luego de haberse congregado en una iglesia durante más de veinte o treinta años, pero se fueron sin la gracia de conocer verdaderamente a Cristo, llevaron una vida ordinaria e irrelevante en la iglesia porque no anhelaban a Dios, sino tan solo estaban aguantaban una vida cristiana en el mundo, sus corazones no estaban centrados en Dios sino en la vanidad del mundo, entregados al sistema mundano, mirando de lejos las promesas de Dios y sin confiar verdaderamente en ellas, caminado siempre por los linderos del reino y nunca adentrándose al lugar santísimo, se conformaron con las migajas del pan de vida pero se saciaron con las ollas de carne Egipto, eligieron estar atados a un sistema esclavista que al final no querían abandonar, eligieron ser hijos de Faraón antes que ser verdaderos hijos de Dios.

Los que anhelan a Cristo
Ahora pregunto; ¿Qué cosas cautivan tu mente y tu corazón durante el día? ¿Qué cosas te impulsan a que te levantes por las mañanas? ¿En que piensas cuando te acuestas por las noches?... ¿Quién es la Iglesia Bíblica en Salta? ¿Personas que de verdad están en la búsqueda sincera de Cristo y que no se van a rendir hasta que lo encuentren, hasta que lo descubran y hasta que lo conozcan?
¿Anhelamos a Cristo?

Los salmos nacieron como consecuencia de la experiencia de hombres que conocieron verdaderamente a Dios y testificaron de su grandeza. No fue inspiración poética lo que ellos plasmaron en sus escritos, sino experiencias vividas con el sello de Cristo, y por eso hay vida detrás de esas palabras impresas, hay convicción, consolación y esperanza en cada una de sus oraciones, no se trata de la composición de un canto, sino de una expresión de alabanza a un Dios que conocieron.
Si tuvieras que escribir un salmo basado en tu experiencia con Dios ¿Qué diría ese salmo respecto de Dios? Y no me refiero a construir una poesía, sino a que tu corazón testifique cuanto conoce al Dios de la biblia.

Cuanto anhelemos a Dios va a estar determinado por nuestras acciones y no por nuestras palabras, dicho de otro modo; es mi vida la que va a testificar si es Cristo verdaderamente ni anhelo o no:

Hebreos 11:24 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, 26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. 27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

Esta figura de Moisés es en cierto modo el reflejo de la correcta conducta cristiana respecto del mundo. Moisés siendo un bebe fue adoptado por Faraón, fue adoptado por Egipto, fue adoptado por el mundo y su sistema, y creció allí con todo lo que Egipto le otorgaba, creció instruido en su ciencia, en su cultura y costumbres, pero cuando supo quién era su verdadero Padre y cual era su verdadera familia inmediatamente rehusó llamarse hijo de Faraón y pertenecer a su familia, rehusó pertenecer a Egipto, renunció a lo que el mundo le daba, y escogió los vituperios de Cristo como su riqueza porque había puesto sus ojos en los tesoros celestiales.
Su anhelo por Cristo lo llevo a renunciar al mundo y todas sus riquezas temporales, escogió no ser más hijo de faraón para ser llamado hijo de Dios, renuncio a un reino material para pertenecer a un reino espiritual, abandono a una patria terrenal para adentrarse a una patria celestial, puso su mirada fija en algo que no veía y se sostuvo como viendo al Invisible…

Del mismo modo también se da testimonio de Abraham y su familia, quien renunció a este mundo en busca de una patria celestial;

Hebreos 11:14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Cuantos cristianos hay hoy en las iglesias que NO quieren rehusar ser hijos de Faraón, no quieren dejar de ser hijos del Egipto esclavista, sino que quieren seguir gozando de los deleites temporales de una vida materialista, ellos no anhelan verdaderamente a Cristo, sino al mundo, jamás conocerán a Cristo, jamás entenderán las riquezas celestiales porque solo ven con ojos carnales.
¿Quieres ser hijo de Faraón o quieres ser hijo de Cristo? ¿De Egipto o del Reino de los Cielos? ¿Anhelando o aguantando?

Colosenses 3:1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

1° Juan 2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Los que NO Anhelan a Cristo
Entonces, cuánto anhele verdaderamente a Dios, va a estar determinado por mis acciones y no por mi conocimiento bíblico, opinión o pensamientos. Dicho de otro modo, son mis hechos los que testificaran si pertenezco a una patria terrenal o una patria celestial. Por otro lado, así como hemos citado ejemplos bíblicos para demostrar el carácter de personas que verdaderamente anhelaban a Dios, también vamos a exponer mediante ejemplos bíblicos el comportamiento de personas que no anhelan a Dios, personas que prefieren estar enredadas en sus quehaceres terrenales y por tanto rechazar a Dios, no tienen tiempo para Él, sino que lo postergan y postergan…

Lucas 14:16 Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. 17 Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. 18 Y todos a una comenzaron a excusarse (exponer causas o razones para no ir). El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. 19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. 20 Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. 21 Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. 22 Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. 23 Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. 24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.

Muchas veces los cristianos se sienten ajenos a esta parábola, no se identifican con ella, prefieren pensar que está hablando de otras personas (los judíos), sin embargo, las respuestas y posturas de estos convidados identifican claramente al cristianismo de hoy, porque cuando se le habla al cristiano de santidad, de crecer en Cristo, de prepararse para su venida, ellos empiezan; –ahora estoy muy ocupado tengo mucho trabajo, o bien no voy a poder porque estoy cansado, no tengo dinero, en la próxima vez… en fin, tantas excusas lo cual demuestra que no están anhelando a Dios sino tan solo aguantando una vida terrenal, prefieren estar enredados en el mundo antes que perseguir a Cristo, tratan de cumplir con lo mínimo y necesario (como si tan postura existiese en Cristo) y después aventurarse al mundo.

¿Es realmente Dios el Dios de mi vida? ¿Cómo me doy cuenta? Muy fácilmente; ¿Oras todos los días? Si la respuesta es NO entonces Él no es lo más importante en tu vida ¿Lees todos los días? Si la respuesta en NO entonces es un hecho que no le conoces ¿Meditas en Él durante el día? Si la respuesta es NO está más que claro que Él no es el Dios de tu vida, o dicho con otras palabras; Él no es tu Padre sino que sigues siendo hijo de Faraón.
El anhelo de Cristo hacia nosotros
Santiago 4:4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. 5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

Dios nos anhela celosamente, en otras palabras, el Espíritu Santo que Dios hace morar en nosotros desea que solamente seamos para Dios y de ninguna manera quiere compartirnos con el mundo, antes buscara cada día acercarnos más a Dios alejándonos más del mundo.
Debemos entender que Cristo ama a su iglesia del mismo modo que un esposo ama a su esposa, y en este sentido, así como ningún esposo va a estar dispuesto a compartir su esposa con otro del mismo modo Cristo no está dispuesto a compartirnos con el mundo, y así como la infidelidad genera la ruptura del compromiso matrimonial de igual manera también Cristo romperá su compromiso con aquellos que no anden fielmente en sus caminos
El apóstol Santiago escribe que “todo aquel que quiera ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios”, y la expresión “amigo del mundo” no se refiere simplemente a una relación de amistades mundanas, sino se refiere principalmente a aquel sentimiento de amor y querencia que lleva a las personas a no querer despegarse de las cosas del mundo junto con todas sus pasiones pecaminosas (estudio, casas, trabajos, fiestas, estilos, vicios, modas, liberalidad), como una fiel amistad de dos personas que no desean separarse sino van juntos a todos lados (cristianos que van con el mundo a la iglesia y quieren encajarlo allí). En otras palabras, todos aquellos que diciéndose cristianos siguen amando el mundo y sus pasiones son considerados enemigos por parte de Dios, son como esposas o novias infieles, Dios ya no las va a tolerar más, como personas que NO quieren rehusar ser hijos de Faraón, sino que quieren seguir perteneciendo a Egipto.

Asirse de Cristo
Como cristianos cada uno de nosotros debemos corresponder a aquel celo que Dios tiene por nosotros, siendo también nosotros para con Él hijos que anhelan celosamente a Cristo, a fin de estar solamente con Él y nadie más.
En este sentido Pablo utiliza una expresión que de alguna manera muestra un verdadero sentido de anhelo por Cristo;

Filipenses 3:12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.

“Asir a Cristo”, que bella expresión, porque encierra un amplio significado; la palabra asir tiene que ver con “apoderarse, alcanzar”, y en este sentido Pablo declara que se asió (se apodero) de los propósitos de Dios, o sea, hizo de los propósitos o de la voluntad de Dios su propia meta renunciando a sus intereses personales. Dicho de otro modo, los intereses de Cristo por su iglesia eran ahora sus propios intereses, y así como Dios lo había asido para conformarlo a la medida de Cristo él también se asió de Dios buscando ser trasformado a la imagen Cristo, aun en sus padecimientos e inclusive la muerte si fuera posible, con tal de acabar su obra con gozo y satisfacer la voluntad de Dios.

No hay mejor forma de describir un sincero anhelo por Cristo sino empleando las palabras del apóstol Pablo, “asirnos de los propósitos de Dios”, hacer que los intereses celestiales de Dios sean ahora nuestros intereses personales, apoderarnos de su propósito, hacerlo nuestro, y servir a Dios bajo la excelencia de la mente de Cristo, la de un siervo obediente y fiel hasta la muerte.

Pablo escribe en la carta a los filipenses (Fil 3:8), y lo dice en el sentido literal y no poético, que; por amor a Cristo, por causa de estar asido de Cristo lo ha perdido todo aquí en la tierra, honra, prestigio, gloria, posición económica, pero no es solo eso, sino que además de haberlo perdido no tiene ningún interés o deseo de recuperar lo perdido, sino que considera que tales cosas son basura.

O dejamos que Cristo sea todo en nuestras pobres e insignificantes vidas, o lo rechazamos como aquellos que no tienen interés en sentarse a su mesa, o rehusamos ser hijo de Faraón para ser hijos de Cristo o rechazamos la patria celestial para seguir perteneciendo a Egipto.
El sentido de que Dios gobierne nuestras vidas es que todo nuestro ser (espíritu alma y cuerpo) este enteramente sometido a la voluntad de Él, a fin de que Él sea ensanchado dentro de nosotros, que pueda expandirse dentro de nosotros, que sea magnificado en nuestros cuerpos carnales o por vida o por muerte.

Si tuviésemos la capacidad de centrar nuestra mirada en Cristo de seguro perderíamos de vista cualquier cosa terrenal.

Colosenses 2:9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

Filipenses 3:20 Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

Conclusión
Acaso no despierta curiosidad que Cristo sea la Fuente de Agua Viva (Jn 7:37) de donde todo aquel que bebe no tendrá sed jamás, ¿no debería toda la humanidad estar corriendo a él? ¿Cuánto más nosotros? No despierta curiosidad que Él sea el Pan de Vida (Jn 6:35 y 48), de donde todo aquel que come no morirá sino que vivirá para siempre, Él es nuestro alimento diario, Él debe ser nuestro pan diario. Anhelar a Cristo debe ser una virtud natural en todo verdadero cristiano.



La paz del Señor Jesús el Cristo. –

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